En ese momento el mundo cambió..en ese momento , después de las lágrimas, de las blasfemias, las recriminaciones a Dios y todos los mea culpa, desaparecieron de su boca las palabras con que tiernamente acunaba a su hijo.Ya no largas explicaciones al bebé sobre el papá que ya llegaría, ya no más "espera, mi cielo, que pronto te tomo en brazos" .Para qué hablar si no escucha.Error, error y triple error. Justamente lo contrario de lo que se debe hacer.No escucha, pues háblele más.
Es cierto que hay que ser prácticos, buscar la ayuda necesaria...el mercado ofrece mil alternativas: audífonos, implante coclear, institutos especializados en la habilitación del habla, cientos de libros donde informarse sobre la sordera, pero nada reemplazará a la estimulación que puedan darle sus padres , con el simple hecho de HABLAR Y HABLAR.
Cuántas veces escuchó un niño decir "mamá", "papá" antes de pronunciarlas por primera vez? Las dijo la misma mamá, el mismo papá, la abuelita, la tía, la hermana, la amiga,etc. etc. El niño las asimiló, porque las escuchó directa e indirectamente, las escuchó del televisor, de la radio, de su hermano, en fin, de todos lados .
Ahora qué sucede con el niño sordo?, pues bien, para que el niño sordo asimile la palabra, la entienda y por fin la diga, necesita que toda esa estimulación sea directamente dirigida a él.Necesita: VER cien veces esa palabra e indefectiblemente la dirá.
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