Este blog va dirigido a ustedes...a mis alumnos, a aquellos que pasaron brevemente por mi vida...Carolina, Alejandra, Carla, Pepe, Cristóbal, Javiera, a más de un Nicolás, a Diego, Mauricio, Macarena.
Emociones, nostalgias y sentimientos diversos surgen en este instante.....deseos de saber que cada uno de ellos logró ocupar el lugar que le corresponde dentro de esta sociedad oyente y discriminatoria. Cuando los recuerdo, trato de visualizarlos en el presente y los veo integrados , profesionales o a punto de serlo, pero por sobre todo los veo felices.
Pero escribo especialmente, para los que se quedaron en mi vida, para los que forman parte de ella:
Natalia, Alejandro, Javier, René, Pablo, Maureen.Son ustedes energía revitalizadora, son el motor que hoy me hace escribir.
Sinceramente espero que lean esto, pero me gustaría creer que no serán los únicos.Me gustaría que mucha gente se tomara un par de minutos para leer y tal vez... si tienen ganas, entender qué significa ser sordo.
El doctor dijo :"su hijo es sordo ... y el mundo cambió..". Ya habían evidencias, pero seguramente no se querían aceptar.Es difícil aceptar que se tiene un hijo con problemas, todo se revuelve dentro de uno , el mundo se desmorona , cae hecho pedacitos ...pero la gracia es reconstruirlo... y cómo se logra?, como lo lograron tantos padres que conocí... de diferentes maneras por cierto, pero lo importante es que lo lograron.Dieron la batalla, recibieron heridas, fueron lastimados cuando vieron que se cerraban puertas, pero ellos abrieron ventanas e impulsaron a sus hijos a pasar por ellas, saliendo victoriosos.
Cuantas veces he escuchado que ser ciego es más difícil que ser sordo y sin pretender polemizar con nadie, determinantemente digo, que es más difícil ser sordo.Largos años trabajando con ellos avalan esta afirmación. Si usted ve a un ciego que va a cruzar una calle y repentinamente aparece un vehículo a gran velocidad, su reacción instantánea será detenerlo, ayudarlo a cruzar; pero si es una persona sorda usted supondrá que como usted, escuchó y por lo tanto verá lo que viene y no hará nada . Como puede darse cuenta, esta es una discapacidad que no conmueve ni mueve a ayudar.
Tampoco pretendo filosofar o recurrir a aquellos grandes pensadores que discutían sobre si hay pensamiento sin lenguaje, o si es necesario el lenguaje para desarrollar la inteligencia. Mi pensamiento está claro. La persona sorda se enfrenta a un mundo "ciego" a su discapacidad, a un mundo que no los ve, que no los conoce, que no sabe nada de ellos, que no los entiende.Si aprenden lenguaje de señas quedan igualmente inmersos dentro de un mundo pequeño y limitado, el mundo de ellos, el mundo de los sordos, donde sólo.... se entienden entre ellos.Si aprenden a hablar y se alejan de ese mundo, la gente los supone normales, sin darse cuenta del esfuerzo que diariamente hacen por entender a quienes los rodean.
El desconocimiento que hay sobre este problema es tan grande que el común de la gente supone, que porque llevan audífono el problema es menor. No es cuestión de aumentar el volumen y ya. Hay "sonidos", para decirlo en simplecito, que jamás oirán y que aprenden a decir gracias a un entrenamiento riguroso de ensayo y error...Cuántas veces les escuché decir "Ah, esta es la letra que no suena".
Cuando leemos un libro siempre nos encontramos con alguna palabra que no conocemos, pero la comprendemos porque el contexto nos ayuda a hacerlo.... lo mismo hace una perona sorda...pero a nivel de palabras...... Si dentro de una palabra hay un sonido de aquellos que no oyen, rápidamente buscan cuál es la letra apropiada, teniendo en cuenta el contexto general dentro del cual se dijo esa palabra.
A modo ejemplo y tratando de ser muy simple: pata, pala, para, pasa, paga, paya, paja, pava, pana, se diferencian entre ellas sólo por un sonido (fonema o alófono, hablando en elegante o más científico), la persona sorda que no "escuche" uno de ellos buscará rápidamente !!! en aquella lista, cuál es el que le sirve y por lo tanto entenderá lo que le dicen.
Cuando hablamos con una persona sorda que lleva un audífono, desconocemos el esfuerzo que hace por entendernos, sus ojos siguen nuestra boca porque la lectura labial es fundamental en la comprensión de lo que decimos. La habilidad que desarrollan para encontrar aquel sonido que no escucharon y entender la palabra, es tan genial, que todavía no deja de sorprenderme.
Me siento gratamente recompensada por este trabajo, que un día sin quererlo asumí. Tardé mucho tiempo en entender qué significaba ser sordo, tarde bastante también, en entender que el trabajo con ellos era lento y que se requería de gran paciencia, de mucha constancia y por sobre todo de mucho amor por lo que hacía.
Gracias, infinitas gracias a ustedes que me permitieron conocer un mundo diferente, gracias por permitirme entrar en sus vidas y ser parte de ella. Y también gracias, porque mi vida espiritual se enriqueció con este conocimiento y con el cariño que he recibido de ustedes.
laprofe
